El problema de las redes sociales
Un ladrón vino a verme

Hace poco me robaron. Yo estaba aterrorizado en cuanto comprobé que la cerradura había sido forzada. Toda la casa estaba patas arriba; ninguna cosa estaba donde la dejé. Me robaron el televisor, el portátil y una gran parte del dinero que tenía en efectivo guardado para mi viaje a Nueva York. Sin embargo, había algo que no encajaba. Un hecho que jamás había visto ni oído ocurrir. El ladrón (muy amable por su parte) me dejó una nota y un billete de 10 euros. Este hecho me dejó perplejo. (Sé que te estás preguntando: ¿qué tiene que ver esto con el gran problema de las redes sociales? Pero confía en mí, déjame continuar).
Probablemente os parezca ridícula esta historia. Primeramente, porque obviamente es falsa; por suerte, no sufrí ningún robo. Y segundo, ningún ladrón deja nada a cambio. Y aunque lo hiciera, no lo veríamos como algo bueno para nosotros. No le dejaríamos la puerta abierta. Sin embargo, cada día de nuestra vida, y cada vez más, dejamos que el ladrón entre y nos deje los 10 míseros euros en la mesa y no solo nos conformamos, sino que estamos agradecidos.
El ladrón al que me refiero son las redes sociales. Y antes de que empecéis a pensar en los magníficos e increíbles beneficios de éstas y estar en completo desacuerdo con mi afirmación, dejadme que explique que nos roba constantemente este ladrón.
Las redes y su cleptomanía
Todos sabemos que internet y las redes sociales nos roban tiempo, pero el problema es que no se queda ahí. Para comprender en profundidad la anterior analogía, hay que relacionar que la casa es nuestro cerebro. Cada vez que dejamos que el ladrón entre en nuestra casa, se lleva nuestra capacidad de atención, reduciéndola a niveles mínimos gracias a plataformas como TikTok, Reels de Instagram o Youtube Shorts, que hacen que nuestra atención tenga la increíble capacidad de aguantar como mucho 30 segundos viendo contenido hasta que se aburre y tiene que pasar al siguiente para conseguir otra vez el mismo estímulo.
El problema de esto es que no somos conscientes de la importancia de la capacidad de atención. Es lo que nos permite estudiar, trabajar y concentrarnos en los proyectos importantes. Si reducimos nuestra capacidad de atención, no solamente reducimos nuestra capacidad para todas las actividades anteriormente mencionadas, sino que también reducimos nuestro desempeño en ellas, porque lo único que es capaz de estimular a nuestro cerebro es el último meme de un trozo de pan cayéndose con el sonido de una explosión (sé que el ejemplo parece exagerado, pero es un ejemplo real).
Las consecuencias de esto son menor capacidad para estudiar, lo que lleva a peores notas, lo que lleva a menores oportunidades para entrar en la carrera que quieres, que finalmente lleva a menores oportunidades laborales. Menos éxito por una pantalla.
Es decir, por culpa de una pantalla, no solo mermamos nuestra capacidad cerebral, sino que hace que se reduzca nuestra capacidad para llegar a ciertos objetivos que nos marcamos en nuestra vida.
Además de reducir nuestra capacidad cerebral al nivel de una tostadora de los años 80, consigue que también tengamos una imagen mental de nosotros mismos como seres por debajo de la media y con un aspecto que detestamos.
¿Cómo ha ocurrido que las redes sociales sean nuestro peor problema para nuestro físico?
Para comprender por qué ocurre esto, hay que entender un hecho fundamental. Para nuestro cerebro, el estándar de algo es lo que ve a diario. Por lo tanto, nuestros estándares mentales como físicos son los que vemos constantemente. Debido a que una gran parte del tiempo lo pasamos en las redes sociales expuestos a contenido de personas que están por encima de la media (sobre todo físicamente, ya que intelectualmente no suelen ser referentes), creemos que eso es el estándar. Esto lleva a que detestemos un cuerpo normal como es el de la mayoría de los seres vivos y desarrollemos TCAs en absurdos intentos de conseguir un cuerpo de modelo que además está retocado por software y enfermedades mentales, llevando nuestra autoestima por debajo del subsuelo.
Ignorando todos los hechos anteriormente dichos, se podría argüir que al menos las redes sociales nos llevan a conectarnos con nuevas personas y conseguir que formemos nuevas relaciones interesantes y de calidad. Pero yo me pregunto: ¿cuántas relaciones de calidad y profundas has formado gracias a las redes sociales? La respuesta puede ser 1 o 2, pero probablemente la mayoría de las personas que ahora mismo tienen una importancia trascendental en tu vida han sido conocidas en persona o gracias a otras personas ya conocidas anteriormente.
Sin embargo, tomemos que la respuesta a la pregunta formulada anteriormente es muchas y que tu círculo de personas ha sido formado gracias a personas en estas plataformas. Se alza una nueva pregunta: ¿las redes sociales e internet, en general, provocan que salgas más de casa o menos? Parece una pregunta estúpida, pero es algo que toca algo mucho más profundo.
Esta supuesta conectividad que nos permite estar a un solo clic de cualquier persona en cualquier lugar del mundo provoca que estemos cada vez más aislados del mundo real. Hacen que, en vez de conectar de una manera profunda con la gente que de verdad nos importa, estemos cada uno en nuestra propia isla formada por nuestra página de Para ti.
Por desgracia, cada vez es más común la imagen de personas que han quedado para verse y se ponen a ver el móvil en vez de conversar la una con la otra. Esto lleva a que la conexión no sea con el mundo real, sino con una fantasía creada por estas redes para que sintamos que tenemos cualquier cosa a nuestro alcance. El problema de las redes sociales no es que no conecten, es que desconectan.
Me gustaría que, al terminar de leer este texto, el lector haga un ejercicio. Escriba las metas profesionales y personales más importantes en su vida. A continuación, cuando tenga un corto listado de estos objetivos, escriba 2 o 3 actividades clave para este objetivo. Ahora haga un análisis: ¿alguna de estas actividades requiere el uso de redes sociales? Es decir, que, si usar las redes sociales es algo que necesita para sus objetivos más grandes en la vida, adelante, úselas. Sin embargo, si esto no es así, pregúntese: ¿qué trascendencia e importancia tienen las redes sociales en mi vida? ¿Qué es realmente lo que obtengo de usarlas?
Una vez que usted mismo haya contestado a estas preguntas, podrá contestar a esta: ¿quiero que el ladrón vuelva a entrar a mi casa?
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