1984: La sociedad perfecta
Hace poco un amigo y yo estábamos conversando sobre la historia y la situación política actual. Y me dijo una frase que me encantó: “La gente piensa que existen dos historias: la de antes de que nacieran y la actual. Piensan que no se pueden repetir las barbaridades que han ocurrido en el pasado, pero la realidad es que volverán a pasar”.

En cuanto escuché esto, mi mente se vino a este libro. 1984, a pesar de que fue escrito en el año 1948, es un libro que trata de algo muy actual, los autoritarismos y el control de la población.
Obviamente no os voy a contar el libro, pero, aunque os contara toda la historia, no podría dar la misma sensación de preocupación y alarma que se te queda en cuanto cierras el libro tras terminarlo.
Es un final que no te deja dormir. Le das vueltas y vueltas sin fin, hasta meses después de terminar el libro.
1984 es la muestra que el gobierno es capaz de lo que sea con tal de mantener el poder y manejar a su antojo a la población.
Para situaros un poco, el libro ilustra un estado autoritario donde los ciudadanos son observados a través de sus televisores. Nuestro protagonista, Winston Smith, trabaja para el gobierno, en concreto para el Ministerio de la Verdad, que de “Verdad” tiene poca, ya que él trabaja falsificando y eliminando noticias.
¿Quién domina este estado? El llamado “Gran Hermano”. En ningún momento se dice quién es esta persona, ni si realmente existe, pero es la encarnación del partido que gobierna. Hace referencia a una persona que existió en la vida real (al menos para mí), pero quién es ya os lo dejo a vosotros.
Uno de los aspectos que más me llamó la atención fue que dentro de este estado, se crea un nuevo lenguaje, llamada neolengua o nuevalengua, donde el partido reduce cada vez más y más y con definiciones más ajustadas a sus ideales el lenguaje. Su objetivo es claro: si no tienes una palabra que defina la libertad, jamás sabrás lo que es ni la desearás.
Por cierto, este libro ha sido prohibido en una gran cantidad de países (todos autoritarios, obviamente), por lo que sí que logra su cometido en la crítica hacia los malos gobernantes.
1984 es simple y llanamente, la sociedad perfecta para el gobernador obseso de control. Aunque todavía no sabéis el por qué.
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