El amor irracional y Ted Mosby

Me acabo de terminar Cómo conocí a Vuestra Madre, una serie que llevaba tanto tiempo viéndome y sentía que tenía un vínculo emocional muy grande con esa serie. En concreto, me siento identificado (solo en lo principal, hace muchas cagadas a lo largo de la serie) con Ted Mosby.
Para los que no os hayáis visto la serie (aunque deberíais) trata principalmente sobre Ted y su grupo de amigos, y las cosas que les van pasando. La historia se cuenta desde la perspectiva de Ted, que le está contando a sus hijos la historia de cómo conoció a su madre, de ahí el título.
Ted tiene un problema muy grande. Es enamoradizo. Demasiado. En el primer episodio de la serie nos lo muestran de una manera muy clara. Tiene una primera cita con una chica que se llama Robin (personaje principal) y le dice esa misma noche que estaba enamorado de ella. Ella se asusta y de ahí empieza un poco la serie.
¿En qué me siento identificado con él? Ambos somos enamoradizos (demasiado), y creemos que tiene que haber ese gran amor en la vida. Él hace cosas completamente irracionales por amor, yo también.
El problema es claro: estamos locos. En una sociedad donde los cuerpos son bienes de intercambio para placer y el amor es simple conveniencia, los enamorados son extranjeros. ¿Dónde ha quedado la intensidad? ¿Dónde está el dar todo por el otro, sin esperar absolutamente nada?
Nos ha consumido el egoísmo, dejando completamente de lado la emoción irracional y la locura. ¿Quién es más feliz que el loco enamorado? Sin embargo, preferimos la racionalidad fría y calculadora, que nos lleva a que las relaciones sean unas simples sumas y restas donde si no hay beneficio, abandonas el barco sin siquiera un adiós.
Ted estaría de acuerdo que las relaciones actuales son una mierda. Ted amaría sin esperar nada a cambio. Ted sería aquel loco enamorado que mirarían raro por la calle. En esta vida llena de Barney’s, yo quiero ser un Ted.
Prefiero ser infeliz amando, que feliz y sin amor. Porque el amor es lo único que hace que la vida valga la pena, sin ello, los humanos no somos nada.
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